La digitalización de la información y la conectividad de la red están creando nuevos desafíos para la protección de los datos sensibles y las comunicaciones de la red, lo que afecta la confianza de las empresas y las personas en las actividades en línea. La pandemia de COVID-19 ha afectado drásticamente el funcionamiento de las sociedades.
Desde el trabajo a distancia hasta el aprendizaje remoto, la tecnología ha desempeñado un papel clave para mantener a las personas conectadas. La adopción del teletrabajo por una gran parte de las personas trabajadoras y empresas españolas ha incrementado la vulnerabilidad de los sistemas y la posible pérdida de información y los datos de la propia compañía.
La pandemia en curso ha creado desconfianza, especialmente en línea, y hay un mayor reconocimiento del riesgo de ciberseguridad.